¿Qué estoy haciendo?

¿Alguna vez te has despertado sintiéndote triste y desolado, pero sin saber por qué? Y, ¿alguna vez te ha durado ese sentimiento a lo largo del día, obligándote a pensar inconscientemente en toda tu vida? Y de repente, ¿has abierto los ojos y tras muchas cavilaciones y tras mucho plantearte si lo que haces está bien o está mal has concluido en una única pregunta, la más directa y voraz de todas? Es en ese momento en el que te das cuenta de que algo no va bien, cuando se impone esa pregunta a las demás, y te quedas pensando en una respuesta que no llega. Una pregunta tan ambigua, tan compleja como la vida misma. ¿Qué estoy haciendo?

Bueno pues, hoy es así como me he despertado. Creo que hay que tener en cuenta que cuando tienes una mala semana, como bien sé que es mi caso, la tristeza ya está un poco a flor de piel. Por tanto, esa misma tristeza te hace plantearte cosas que en días meramente normales no te preguntarías. Pero esa es la parte buena que le saco a todo esto; que te quedas sentado en tu cuarto, mirando por la ventana como el viento mece las hojas de los árboles, como la vida continúa su curso sin apiadarse de ti, y de repente te planteas quién eres, si es esa persona es la que realmente quieres ser. Ahí nace el vacío, la incertidumbre de la que ya había hablado en publicaciones anteriores. Ahí el pecho comienza a pesar, como toneladas, y parece que el cuerpo lo sabe. Nunca dudes de una cosa: el dolor físico es físico, el dolor interior es tanto interior como físico. Ahí te quedas parado, como si te hubieras paralizado, pero sólo tú, porque todo lo ajeno a ti continúa fluyendo. Nunca nada ni nadie va a esperarte, en eso no es traidor el tiempo. Cuando naces, haces un pacto con el tiempo. El te da un determinado número de días, y en tu mano está aprovecharlos o no, porque cuando tú cupón se agote, nada te devolverá ese tiempo que nació siendo tuyo. La vida es algo diferente. Es verdad que si nos paramos a pensar, podríamos concluir en que el tiempo y la vida son lo mismo, pero yo pienso que no. Me explico, todos tenemos una vida y un tiempo propio, pero creo que la vida es más inmensa, la vida es una realidad que sigue su flujo antes de que tú nacieses, mientras vives y después de que vivas. La vida es de todos. Mientras que el tiempo, aunque sí que compartimos un espacio y una época determinados, depende de cada persona. Cada uno tenemos nuestra cantidad de tiempo, diferente a la de los demás.

Tras esta explicación algo filosófica que espero haber explicado lo mejor posible, proseguiré hablando de ese vacío e incertidumbre. Muchos decís que pensar en el futuro sólo acarrea dolores de cabeza, y estoy de acuerdo; pero, ¿qué pasa si realmente no estoy pensando en el futuro, ni en el pasado?, ¿qué pasa si estoy pensando en un presente que no me gusta? Sí, cambiarlo, pero eso lleva tiempo, un tiempo que estoy agotando mientras escribo esto. Sin embargo, estar convirtiendo todo lo que pienso y siento en palabras que encajan y se unen cobrando sentido, como piezas de un puzle inmenso, no me parece una pérdida de tiempo. Es más, me parece lo mejor que podría estar haciendo en este momento. Es ahí donde mi pregunta, ¿qué estoy haciendo?, encuentra una respuesta: No estoy haciendo lo que debería estar haciendo. Al no hacer lo que uno debe hacer, por el mero hecho de haber nacido simplemente para hacer eso, te encuentras con el vacío y la incertidumbre, porque sin el deber por el que has nacido, no eres nada. Yo, personalmente, consiga o no cumplir mi sueño, sé cuál es mi deber. He nacido para escribir, y pase lo que pase en mi vida, sé que nunca dejaré enteramente de escribir, porque no sé expresarme de otra forma que no sea la escritura, y me gusta, me hace sentir completa.

De verdad que creo, que aquellas personas que están a tu lado pero no apoyan tu deber, acabarán abandonando tu vida. No por sí mismos, sino por ti. Tú acabarás abandonando a todas esas personas que te hagan interponer un profundo abismo entre ellas y tú. Porque, tarde o temprano, todas las personas acabamos eligiendo a quien es mejor para uno mismo, es decir, tu propia persona.

Ese es mi consejo de hoy, elígete siempre a ti mismo antes que a cualquiera, porque si tienes que elegir a otro antes que a ti, nunca te convertirás en quién estás destinado a ser. Cuando eres tú mismo, las personas adecuadas llegan. No lo olvides jamás.

PD: La vida a veces te proporciona unas cosas que no vuelve a darte jamás. En tus manos está aprovecharlas o no.

Aziul.

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