La hija del relojero, Kate Morton

Quiero hablaros de un libro que me ha fascinado completamente, La hija del relojero de Kate Morton, como bien podéis ver en el título de la entrada.

Para comenzar, me gustaría hablar brevemente de la autora. Es difícil para mí expresar todo lo que significa esta mujer para mí. La descubrí en 2013 con su libro más famoso El jardín olvidado, siendo actualmente uno de mis libros preferidos. Me pongo nostálgica cuando pienso que entonces no tenía ni idea de la repercusión que tendría esta autora en mi vida. Para explicar esto he de decir que siempre me ha gustado escribir, y ya dije con diez u once años que quería ser escritora, pero no fue hasta que descubrí a Kate Morton que me armé de valor y supe que escribir puede pasar de ser un sueño a una realidad en cuestión de creer fuertemente en uno mismo y esforzarse día a día. Ella logró inspirarme y logró darme el empujón que necesitaba en el momento indicado. Por eso y por mucho más, no podéis imaginaros lo mucho que le debo; quizás, gran parte de las decisiones que he tomado en mi vida han sido infundadas por ese momento en el que leí la última página de su libro más vendido y sentí que estaba justo donde debía estar. Tal vez ese momento desencadenó todas mis palabras, las que ahora escribo, las que he escrito y las que sin duda escribiré.

Hablar de La hija del relojero es abrumador, pues hay un cúmulo de sentimientos que se arremolinan en mi interior desordenadamente. Empezaré por el principio. Con este libro hice algo que no había hecho con ningún otro: leer críticas (sin spoiler) antes de leer el libro por mí misma. Fue un gravísimo error. ¿Por qué digo esto? Porque leí tanto buenas como malas críticas, pero incluso las que alababan el libro decían que no estaba a la altura de los demás. Esto me desmotivó bastante, aunque en ningún momento menguó mi decisión de leerlo, como he dicho antes, Kate Morton significa mucho para mí, y siempre le daré todas las oportunidades que necesite. Así que comencé el libro algo desmotivada y, aunque ya percibí una clara diferencia con sus demás libros desde el principio, las críticas que había leído seguían echándome para atrás y haciéndome creer que el libro que tenía entre las manos no me iba a emocionar. Qué equivocada estaba. La diferencia que noté desde el inicio es que Kate Morton había ido al grano mucho más rápido. Me explico, ella suele dar una introducción en todos sus libros que incluso llega a ser pesada en algún punto, pero en este es diferente, va poniéndonos en situación de una forma muy súbita mientras también nos da la introducción y nos explica qué está pasando de la forma tan maravillosa que sólo ella sabe. Al igual que todos sus libros, este está narrado de una forma impecable, con el estilo tan pulcro que Kate Morton tiene.

Además de esta diferencia, a partir de la página 100 más o menos, descubres otra, aunque no se hace clara hasta que pasan los capítulos; y es que la protagonista no es la protagonista. Kate Morton juega con el pasado y el presente como si fuera coser y cantar, y siempre tiene una protagonista en el presente y otra en el pasado. Este no es la excepción. A lo que me refiero es que sus protagonistas del tiempo presente suelen sobresalir mucho más que las del pasado, (o al menos eso me ha parecido a mí); pero en La hija del relojero la verdadera protagonista es la mujer del pasado, Bridie. Todo, absolutamente todo en la novela gira en torno a su figura, como en el Cantar de mio Cid giraba todo en torno a la figura del campeador. Aunque era de esperarse, pues la autora nos da desde el principio este dato en el propio título.

Para seguir explicando este libro y sus diferencias con el resto de los libros de Kate Morton, debo detenerme y mencionar otras de sus obras. Kate Morton ha publicado seis libros hasta la fecha, siendo este el último. Hasta hace un par de días, que es cuando acabé este libro, mis favoritos de la autora habían sido El jardín olvidado y El último adiós. No voy a decir que han dejado de serlo, porque sería mentira. Ambos libros me fascinaron por la increíble historia que presentan, y van a seguir siendo mis libros favoritos de esta autora en cuanto a argumento. Sin embargo, La hija del relojero se ha convertido en mi libro favorito de Kate Morton en cuanto a personalidad. El libro en sí tiene personalidad, tiene fuerza y está más vivo que ninguno que ella haya escrito antes. En este libro no son sólo los personajes los que están siendo presentados, sino la misma autora también. La presencia de Kate Morton se siente durante toda la novela. He logrado conocer parte del pensamiento de la autora a través de este libro y os aseguro que ninguna de sus demás obras ha conseguido eso, al menos no en mí.

He de decir también que me he enamorado completamente de Bridie y sé que va a ser de ahora en adelante uno de mis personajes literarios preferidos. Me gusta su autenticidad, su pureza, la potencia de sus sentimientos y su fuerza. Es un personaje que destaca sobre todos los demás, aunque evidentemente ese era el propósito de nuestra autora.

También debo destacar que es el único libro de Kate Morton que ha conseguido hacerme llorar, y no hablo de sacarme un par de lágrimas, sino de llorar como una magdalena. Aunque eso es bastante subjetivo, personalmente creo que puede haber sido por dos cosas: por el cariño que he mencionado hacia Bridie, o porque no puedes evitar empatizar con todo lo que les pasa a los personajes. En mi caso, estoy segura de que ambos factores han influido, porque en el momento en el que todas las piezas comienzan a encajar, en el que descubres por ti mismo la verdad sin que la autora te lo corrobore directamente hasta pasados unos capítulos, entonces algo dentro de ti se rompe y cambia, sin ninguna posibilidad de revertirse, tal y como el tiempo.

La otra gran diferencia entre este libro y los demás de la autora es la profundidad del pensamiento. Las reflexiones y las lecciones que nos enseña son tan inusuales y tan simples como auténticas. Este factor me ha fascinado de una forma indescriptible y ahora creo que ha sido precisamente este factor el que me ha convencido para quedarme y el que me ha hecho olvidar todas aquellas críticas que había leído en un inicio. Estas reflexiones unen con lo dicho anteriormente, Kate Morton crea con su propia presencia el ambiente de La hija del relojero.

Ya puestos, he de decir que estoy tanto de acuerdo como en desacuerdo con las personas que se quejan de que hay demasiadas perspectivas. Aclaro esto, Kate Morton, como he dicho, juega con una perspectiva en el presente y otra en el pasado, tal vez incluso con tres, pero no más. En La hija del relojero, se ha arriesgado con más, y hemos conocido unas ocho perspectivas diferentes. Es decir, hemos conocido distintas partes de la historia o incluso la misma desde el punto de vista de diferentes personajes. ¿El problema de esto? Que puedes liar al lector; y precisamente las personas que se quejan de estas múltiples perspectivas son las que han acabado liadas. Yo también he sido una de ellas, muchas veces no me acordaba ni de quién era el personaje que narraba, si no era uno de los principales y, a pesar de que en un principio estuve de acuerdo con estas quejas, he acabado amando su decisión de introducir todas estas perspectivas, porque de verdad creo que no hay ni una sola que no sea necesaria para el desarrollo de la historia. Aunque sí hay algo que no me ha gustado nada y es la poca importancia que se le da a la protagonista del presente. Elodie es presentada de una forma muy prometedora, pero según se avanza en la novela, la muchacha apenas sale y el lector apenas sabe nada de ella; y cuando por fin aparece ni te acuerdas de dónde estaba o qué estaba haciendo. Personalmente, creo que Kate podría haberle sacado mucho más partido a este personaje o, al menos, contar qué sucede con ella al final de la novela. Es un personaje que no está bien cerrado y por eso, no puedo evitar pensar que Elodie simplemente ha sido un personaje bulto para contar la historia de Bridie.

La hija del relojero es una bella reflexión sobre el tiempo, sobre como la eternidad puede ser terriblemente dolorosa y como la fugacidad puede ser lo más increíble del mundo. El tiempo siempre ha sido uno de los puntos fuertes de Kate Morton, pero esta vez, ha convertido este libro en un reloj de pared bellísimo, como el de Bridie. Un reloj que te recuerda lo que es realmente importante en esta vida.

No puedo evitar estremecerme al pensar en La hija del relojero. Una parte de mí se ha quedado dentro de este libro, y una parte de este libro se ha quedado dentro de mí para la eternidad, una eternidad mucho menos desgarradora que la que esconden sus páginas…

Aziul.

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