Nuevo comienzo

Me gusta pensar que cuando un año acaba y otro empieza, también se cierra una puerta y se abre otra, llena de distintas oportunidades, quizás de sueños antiguos que no tuvimos la valentía de agarrar y hacerlos realidad. Me gusta pensar que el cambio no se produce únicamente en una cifra del año, sino en ti mismo. Cuando se acerca la víspera de noche vieja, todo el mundo se emociona de alguna manera, otros más y otros menos, pensando en qué les deparará el nuevo año. Puede que incluso sin quererlo ni sin buscarlo, nos hacemos promesas a nosotros mismos, de esas promesas importantes que nunca logramos cumplir del todo pero que siempre mantenemos la esperanza de que algún día las haremos reales. No hablo de propósitos, porque esos son los que se hacen antes de que un año acabe y otro empiece. Las promesas las puedes hacer en cualquier momento, sin esperar una ocasión especial.

Pensaréis que soy un poco ingenua e inocente, que por cambiar de año no cambiamos nosotros. Lo sé, vaya que si lo sé. Pero, ¿cuántos hemos empezado a replantearnos nuestra vida tras observar los primeros días de un año la nueva cifra que lo decora? Yo al menos, lo he hecho un millar de veces y sé que lo haré a lo largo de mi existencia.

Siempre he pensado que nuestras vidas son como un papel en blanco, una tabula rasa, que nosotros mismos vamos rellenando con vivencias a lo largo de nuestro desarrollo como personas en un mundo, en este mundo que nos permite vivir. Se me ocurre una metáfora muy bonita para esto y ya que me encantan los libros, la expondré: Todos y cada uno de nosotros somos libros en blanco; y como nuestra vida es un libro, somos escritores, editores, narradores, protagonistas, antagonistas, etc. Somos libros que van escribiéndose lenta pero constantemente; y somos libros que nadie llega a conocer del todo, ni siquiera uno mismo. Es más, hay tantas versiones de tu libro como otros libros hayas conocido a lo largo de tu periodo de escritura, porque cada persona ve la vida desde su perspectiva propia y ninguna se equivoca. Todas son verdad. ¿Pero qué es la verdad si no las diferentes perspectivas que cada persona tiene? ¿Existe acaso la mentira?

A lo que me refiero es que, en nuestra mano está decidir si queremos ser un libro del montón y seguir el mismo argumento de la mayoría, o si queremos ser el libro que tenga su propio argumento, que destaque entre los demás. Está a nuestro alcance no sólo decidirlo, sino conseguirlo.

Tal vez las personas inventamos el tiempo, los días, los meses y los años con el único objetivo de hacernos reflexionar sobre nuestros actos, si realmente nos estamos convirtiendo en la persona que soñamos ser. Al fin y al cabo, la posibilidad de cambiar, de mejorar, de brillar, la tenemos durante todo el tiempo que se nos ha proporcionado.

Mientras avanzamos a ciegas pero con el polvo de hada moviendo nuestras alas, así como decían en Campanilla que lo único necesario es “fe, confianza y polvo de hada”, lo único que puedo deciros es que tengamos en mente dos tópicos muy famosos y no por eso inciertos: Carpe diem pero memento mori.

Aziul.

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2 comentarios en “Nuevo comienzo”

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