Sí hace falta

Querido mundo, he decidido escribir esta especie de carta que dirijo a nadie y a todos en general porque no puedo quedarme sin hacer nada, no el día de hoy.

Nací siendo mujer y a día de hoy soy mujer, pero por alguna razón, aunque yo me siento a gusto siéndolo, muchas veces he deseado haber nacido hombre. Creo que no es ningún pecado, desear ser del sexo opuesto cuando el tuyo está tan oprimido. Posiblemente todas las mujeres lo hayamos deseado alguna vez, pero son precisamente esas las que salen y gritan por todas y cada una de nosotras, las que gritan porque aman ser lo que son, mujeres. Muchas veces me he cambiado de ropa porque tal vez creía ir demasiado insinuante, porque es mi culpa si provoco con mi ropa, si provoco por enseñar demasiado mi cuerpo. Hubo ocasiones en las que me reprendí a mí misma lo poco femenina que soy, porque no me maquillo. Necesito maquillarme, porque si no nadie va a quererme, porque no soy lo suficientemente guapa sin los productos de belleza. En otras me quedé en casa a pesar de que quería salir por la noche, porque no puedo salir por la noche y mucho menos sola. Otras muchas me callé y evité dar mi opinión, porque no tengo derecho a opinar sobre nada, ni a pensar, ni a tener preferencias. Otras permití que me insultaran por el mero hecho de ser quién soy, porque no puedo defenderme, no tengo la razón ni sé de qué hablo nunca. Cuántas acepté que me dijeran “Calladita estás más guapa” y me quedé callada, dejando que me humillaran, como si fuera un recipiente vacío y ajeno a los sentimientos.

Pero no, no es justo. Puedo y casi diría que debo ir vestida de la forma que más me guste, puedo ir con ropa ancha o ajustada según me apetezca, y no por ello tengo que aguantar piropos o miradas obscenas que no he pedido, porque me visto para mí. Puedo y debo maquillarme si me da la gana, por y para mí; y no, no necesito el maquillaje, porque soy lo suficientemente guapa, pero si elijo ponérmelo, no es por ser más o menos femenina, es porque quiero. Puedo y debo salir por la noche sola o acompañada si me apetece, sin tener miedo del momento en el que esté volviendo a casa. Puedo y debo dar mi opinión mala o buena sobre cualquier cosa, porque tengo el derecho de pensar y de tener preferencias. Y no, no puedo ni debo permitir que me insulten por lo que soy, ni mucho menos callarme, porque, a lo mejor estoy más guapa callada, pero cuando hablo, cuando grito y cuando me expreso, soy espectacularmente brillante y preciosa.

Y sí, muchas veces he juzgado a mis hermanas por cosas que no debí haberlas juzgado, simplemente porque la sociedad me había dicho que nosotras no podemos hacer lo que nos da la gana, porque no tenemos derecho a ello. Nosotras, hermanas, siempre hemos sido nuestro peor enemigo, pero también somos nuestro mayor aliado, y podemos mover masas y hacer que el mundo gire a la inversa si unimos nuestras fuerzas, y eso la sociedad lo sabe, por eso se empeña en confrontarnos. Así que por el día de hoy y por todos los que lo siguen, abramos los ojos, tomémonos de las manos con fuerza y no nos soltemos bajo ninguna circunstancia, porque juntas somos enormes, juntas podemos convertirnos en lo que siempre se nos ha negado: personas, mujeres y nosotras mismas.

Sí, absolutamente sí hace falta un día completo dedicado a nosotras, porque seguimos siendo las oprimidas, las humilladas, las asesinadas. Hace falta un día sólo para nosotras, porque seguimos siendo un personaje secundario en la gran película protagonizada por el hombre. Sí hace falta sí, porque somos empleadas como un objeto de usar y tirar por el hombre cada día y en cada mínimo rincón del mundo, simplemente porque nacimos con vagina. Hace falta que gritemos, porque siguen negándonos la posibilidad de poseer una educación en muchas partes del mundo, simplemente porque nacimos con vagina. Hace falta que nos alcemos, porque nos obligan periódicamente a hacer cosas horribles y que van en contra de nuestra integridad como personas, simplemente porque nacimos con vagina.

No, no somos unas exageradas, somos justas con los heridas que nos han abierto, porque no oprimen, humillan o asesinan a una, nos oprimen, humillan o asesinan a todas. Por cada voz que se apaga, la nuestra subirá el volumen, hasta llegar al punto en el que lo único que se pueda oír sean nuestras voluntades. No somos el sexo débil, ni somos unas lloricas, ni mucho menos unas miedicas. Somos fuertes, decididas y valientes. Por eso tienen miedo, porque somos increíbles, porque nosotras movemos el mundo, y los cobardes siempre necesitan tener controlado a quién es superior, pero a nosotras ya no nos controlan. Somos fuertes, decididas y valientes, pero sobre todo somos nuestras.

¡Hoy no nos quiero calladas! ¡Hoy quiero que gritemos por todos los derechos que nos pertenecen y se nos han negado! ¡Hoy quiero oír nuestras voces como si todas las hermanas que nos han sido arrebatadas injustamente gritaran a nuestro lado! ¡Hoy quiero que seamos una, y que lo seamos para siempre! ¡Hoy quiero que todos comprendan que somos feministas porque buscamos la igualdad! ¡Hoy quiero que seamos mujeres! ¡Hoy quiero que seamos nosotras!

Aziul.

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2 comentarios en “Sí hace falta”

    1. Te comprendo perfectamente, yo cuando comencé a darme cuenta de las diferencias que había entre hombres y mujeres en cuanto a derechos, realmente deseé haber nacido hombre. Pero por esto somos mujeres, para seguir luchando, porque merecemos los derechos que ellos tienen, merecemos la igualdad.
      Muchas gracias por compartir parte de ti conmigo.

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