Espejo

He estado intentando varios días escribir algo para el Librito Aziul sin poder. No sé por qué, aunque creo que soy bastante exigente conmigo misma y no acepto que, a lo mejor, lo más sencillo puede ser también lo más llamativo. He de decir que tengo bastantes preocupaciones actualmente, y el blog me atosiga un poco cuando tengo un montón de cosas que hacer, pero me he dado cuenta de que me encanta este blog. Todos los días me acuerdo de él, incluso si no quiero subir ninguna entrada. Simplemente me acuerdo de él y, aunque a veces me estresa la obligación de tener que escribir algo, he comprendido que no es una obligación. Escribo este blog porque me gusta. La sensación de estrés que experimento al tener que escribir algo y no tener tiempo se debe a mi tristeza por querer dedicar tiempo a cosas que me importan, como es el caso del blog, y no poder, porque otras obligaciones, siendo estas verdaderas obligaciones, exigen mi completa atención. Pero precisamente por ello me gusta tener el Librito Aziul a mi alcance, porque durante un momento, me permite desconectar de la realidad que me rodea y recargarme con mucha más energía.

Dicho esto, he de decir que tengo varios temas que me gustaría comentar, aunque no tengo ni idea cómo acabaré desarrollándolos, así que me dejaré llevar. A veces veo como un espejo mi presente y mi pasado. Me explico, hoy, por ejemplo, estaba caminando por una calle de mi ciudad, he levantado la mirada y me he visto a mí hace unos meses, en esa misma calle. Es algo extraño porque en realidad no te ves, pero de repente asalta tu mente un recuerdo de haber estado allí antes y, evidentemente has estado allí antes, pero es un recuerdo concreto. De todos los recuerdos que pueden asaltar tu mente, es precisamente ese y te preguntas por qué. Yo he visto a mi yo de hace meses que estaba en aquel mismo lugar con un paraguas morado, que sigo teniendo, bajo la lluvia y realmente preocupada. Mientras que hoy he pasado por ese mismo lugar sin detenerme, siendo feliz. Pero no me refiero sólo a esta sensación que he experimentado hoy, pues muchas veces me ha pasado estar en un lugar o estar haciendo algo y recordar que ya ha pasado, pero de una forma totalmente distinta. La misma persona triste que estaba bajo la lluvia con ese paraguas morado ya no existe, porque soy una persona diferente desde entonces, aunque también sigo siendo la misma. ¿Habéis visto el “me explico” del inicio de este párrafo? Si habéis leído alguna de mis entradas antiguas, posiblemente hayáis notado que la he utilizado más veces. Es una muletilla que empleaba muy a menudo anteriormente, ahora ya no tanto, aunque puede salvarme de inicios complicados. Lo que quiero decir con esto es que, ver quién era yo hace unos meses y ver quién soy ahora me hace reflexionar mucho. Por ahora considero que estoy mejorando, y creo que es lo mejor que puede pasarle a cualquier persona: verse a sí mismo hace unos meses y verse a día de hoy, y considerar que ha mejorado y que su vida va a mejor. Yo, a pesar de que estoy estresada, me deprimo frecuentemente y tengo miedo muchas veces, soy feliz. Lo soy porque tengo una fortaleza que antes no tenía, que es que yo misma puedo levantarme y que, a pesar de todo, continúo caminando hacia delante.

Lo sé, sigo hablando del tiempo, quizás es que abril es el mes del tiempo en el Librito Aziul. Quería compartir esto porque creo sinceramente que a todos nos pasa vernos a nosotros en el pasado como si realmente estuviéramos aquí, con nuestro yo del presente. Sé que he dicho que tenía varios temas para comentar y sólo he comentado uno, ya iré comentándolos en otras entradas, porque creo que necesito empaparme más de ellos antes de desarrollarlos. En fin, ya sabéis que muchas veces comienzo a divagar sobre cosas que a lo mejor no tienen tanta importancia. Me justifico diciendo que para mí la tienen, todo lo que llego a escribir o a pensar, por muy básico o raro que sea me importa. Por eso muchas veces no sé qué escribir o tardo mucho en publicar algo respecto a la entrada anterior, porque prefiero hablar de algo que realmente valga la pena que hablar de cosas triviales que no tienen ningún tipo de significado para mí. Si escribo sin sentir o pensar lo que escribo, ¿qué lógica tiene? Creo que en cuanto a lo que se escribe hay que ser honesto, y yo no traiciono las palabras.

Aziul.

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