El arte de amar, Erich Fromm

He estado leyendo un ensayo sobre el amor y, por ende, me han entrado ganas de hablar sobre el sentimiento que denominamos “amor”. El libro en cuestión es El arte de amar de Erich Fromm. No voy a escribir una reseña de este libro porque es bastante complicado de hacer, pero sí mencionaré los aspectos que más me han hecho reflexionar.

Como todos sabemos, hay muchas formas distintas de amar, el mismo Erich Fromm realiza una división bastante acertada. Según él, tenemos el “Amor fraternal” que, como su misma etimología indica, viene de “frater” en latín (“hermano” en español). Por tanto, es obvio que este amor es el propio que se da entre hermanos; luego está el “Amor materno”, pero no es únicamente el amor propio de la madre. Este amor se divide, a su vez, en dos: el amor maternal y el amor paternal. El amor maternal (del latín “mater”) es aquel que profesa la madre a su hijo. Este amor es incondicional. Sin embargo, este amor no es ganado por el niño, sino que este nace y muere con él, simplemente por ser hijo de su madre, (aunque ya sabemos que hay excepciones). Por tanto, se puede decir que el niño no hace nada para conseguir este amor. Por otro lado, tenemos el amor paternal (del latín “pater”), que es aquel amor que no es incondicional, sino que este hay que ganarlo. Es decir, si el niño quiere conseguir el amor del padre, deberá ganarse la admiración de este y, por ende, satisfacer sus expectativas. Si el padre tiene varios hijos, se descantará siempre por el que se parece más a él mismo. Por tanto, para conseguir el amor paterno hay que esforzarse continuamente, porque al igual que se pude ganar, también se puede perder; el siguiente es el “Amor erótico”, que es aquel que se da entre una pareja. Aquí Fromm explica que su visión de este amor no es una mera atracción sexual, que para él no es ningún tipo de amor, sino que se basa en que la atracción sexual se desarrolle a través del amor profesado a una persona o, para ser claros, el enamoramiento. No censura por ello que a través de la atracción física se consiga el amor, es más, acepta que eso también representa este tipo de amor; luego nos habla del “Amor a sí mismo”, es decir, aquel amor que las personas se profesan (o deberían) a sí mismos. Es más, Fromm afirma que este amor es la base de los demás tipos de amores porque, si no te amas a ti mismo, nunca serás capaz de amar a nadie realmente. Sólo serán meras especulaciones sin sentido, un espectro imaginario de lo que significa realmente amar; finalmente, tenemos el “Amor a Dios”, y he de decir que es el tipo de amor que más me ha sorprendido de todos, puesto que me esperaba otro tipo de explicación, pero la que Erich Fromm da es impactante y, debo confesar, comparto su opinión. Para Fromm el “Amor a Dios” es una mera especulación, un invento realizado para mantener a las personas ligadas a algo. Es más, para él, las personas muy religiosas son como niños pequeños que aún necesitan de mamá y papá. Es decir, son adultos que se han separado de sus padres, pero que necesitan seguir recurriendo a alguien en busca de consuelo cuando las cosas van mal, y es ahí donde entra Dios. Dios es materno y paterno, es madre y padre. La única diferencia es que es omnipresente y que nadie llegará nunca a estar frente a él.

Aparte de esta diferenciación extraordinaria que hace Fromm en su libro, hay muchos más puntos interesantes en su obra. Sólo voy a mencionar los que me han impactado personalmente durante la lectura. Empezaré por uno que se descubre casi desde el inicio del libro, y es la realidad de que en nuestra sociedad actual casi nadie sabe lo que es amar de verdad. Creemos que sabemos lo que es amar, pero realmente no tenemos ni idea. Preocuparse por la pareja, buscar su comodidad, no es amor según Fromm, es conformidad. Una vez que encuentras a una persona con la que te sientes a gusto, enfocas en ella todas tus atenciones e intentas desesperadamente ser bueno para la comodidad de esa persona. Esto acaba convirtiéndose en rutinario, en mera alienación. Fromm hace también una comparación entre el trabajo y el matrimonio o pareja, puesto que para él ambas son beneficiarias por una u otra cosa para los individuos y, a la vez, se convierte en rutina. Sin embargo, Fromm también defiende que sí que hay personas que saben amar de verdad, y son aquellas que no temen discutir. Entendiendo la acción de discutir como medio para que la pareja crezca y evolucione, con el fin de conseguir un estado en el que ambos individuos se mantengan en armonía el uno con el otro, siempre sin dejar de lado el amor que sienten.

Fromm habla también mucho de la sociedad capitalista, la que impera en nuestra actualidad. Para quien no sepa lo que significa sociedad capitalista, explicaré que es un tipo de sistema político, social y económico basado en la producción e intercambio de mercancías, entendido este intercambio como una compra. Es decir, si queremos conseguir cualquier objeto o servicio, debemos comprarlo. Por tanto, nos encontramos en una sociedad basada en el dinero. Una sociedad que sólo tomará en cuenta aquellos métodos que le permitan ganar dinero, sea bueno o no. Este ensayo está repleto de pensamientos y críticas respecto a este tema, puesto que incluso el amor se convierte en algo basado en el dinero. ¿Os dais cuenta? Mercantilizamos incluso algo tan sencillo y bonito como es el sentimiento de amor.

Volviendo un poco al tema del amor a Dios, también quiero destacar el hecho de que, para Erich Fromm, quien realmente sabe amar a Dios, es aquel que no se preocupa por pensar en él ni le pide nada por muy mal que esté la situación. Esto se produce sólo cuando el individuo en cuestión es consciente de que el mundo que hay enfrente de él es el único que existe, que es real y verdadero. Y por mucho que desee creer en un dios todopoderoso que lo salvará de todos los males, entiende que todo lo que ocurre en su vida depende de su propia persona, no de una fuerza divina. El verdadero religioso es aquel que no piensa ni pide nada a Dios, porque todo está fuera de su alcance.

Fromm afirma que el amor es un arte, pensamiento que comparto, y que, por tanto, hay que saber cómo realizarlo. Es decir, como cualquier arte, hay que conocerlo, experimentarlo y realizarlo. No importa si se falla, puesto que es fallando como se aprende a mejorar en un arte, al igual que en el arte de la pintura, el arte de cualquier deporte, etc. Además, al ser un arte, el amor debe practicarse día a día, con continuidad, sin dejarlo nunca de lado. Puesto que si no lo hacemos, nunca conseguiremos aprender realmente cómo es amar de verdad.

Nadie realmente sabrá nunca qué es exactamente el “amor”, puesto que es demasiado complejo para comprenderlo del todo. Sin embargo, creo que El arte de amar puede hacernos reflexionar, cambiar de ideas e incluso comprender cosas en las que no habíamos reparado anteriormente. Hay muchos tipos de sentimientos que podemos experimentar durante nuestra existencia, pero es el amor el más poderoso, aquel que todos deberíamos intentar entender al menos un poco.

Aziul.