Introducción (Relato I)

Todo lo que empieza inevitablemente debe acabar. Me pregunto cuál es el principio y cuál el final. Supuestamente el nacimiento es el principio de todo, cuando llegas a un mundo en el que no has pedido existir; y la muerte es el final, cuando por fin el mundo que nunca deseaste te abandona, porque ya no necesita nada de ti. Después de todo, puede que sea cierto, que ese sea el principio y ese sea el final, pero hay personas que piensan que el verdadero principio es la muerte, porque pasas a un mundo mucho mejor, mientras que esta vida terrenal y llena de dificultades es un mero camino para llegar a la felicidad. ¿Sería entonces el nacimiento el final y la muerte el principio? ¿Cuál sería, en ese caso, el final del principio de la muerte? ¿Habría acaso uno? Debería. Todo lo que empieza debe acabar, pero también todo lo que acaba debe empezar.

Siempre me ha resultado muy curiosa la vida, pues vivimos con la certidumbre de que quizás mañana pueda ser nuestro último día. Estamos destinados a vivir sabiendo que moriremos. Es como estar encerrado en una jaula imposible de escapar, pero seguir intentando salir. Y, aun así, nos empeñamos en hacer de nuestra vida algo memorable, intentamos hacer que se grabe en la tierra nuestro nombre para que, cuando ya no estemos, nos recuerden. El recuerdo es curioso, parece que nos da vida, aunque ya no estemos. Tan sólo somos meros contenedores de recuerdos. Nuestra entera existencia no es más que los recuerdos que tenemos dentro, sin ellos no somos mucho mejor que cualquier objeto inerte.

Los seres humanos somos individuos realmente extraños. Constantemente clasificamos la vida como difícil pero, ¿quién hace que sea difícil? ¿Cuál es el verdadero concepto de dificultad? Subjetivo. En eso nos basamos siempre, en nuestros sentimientos personales, en nuestras creencias, somos subjetivos. Creemos entender a alguien, pero sólo entendemos a nuestros semejantes dentro de lo que nuestra subjetividad nos permite. Entendemos la parte nuestra que hay en ellos. Nunca podremos librarnos de nosotros mismos, nunca podremos saber qué es verdad y qué es mentira. ¿Acaso existe la verdad?, ¿y la mentira?

Llevo preguntándome cosas como estas toda mi vida y sigo sin saber cómo explicar la inmensidad de estas preguntas. Hay ocasiones en las que creo tener la respuesta, pero tal vez sólo sea mi respuesta. Al fin y al cabo, lo que pienso con mi mente también es subjetivo. Supongo que nunca habrá nada en lo que toda la humanidad coincida, porque somos demasiado diferentes y parecidos a la vez. Incluso nuestras relaciones personales las llevamos a cabo con personas que se asemejan en algún aspecto a nuestra subjetividad, pero sin ser nunca completamente iguales.

Todo lo que comienza inevitablemente tiene que acabar y, todo lo que acaba inevitablemente tiene que comenzar. Pero, ¿y si no hay sólo un comienzo y un final?, ¿y si hay millones de comienzos y millones de finales? Comenzando únicamente con el principio de despertarme cada mañana, acabando únicamente con el final de irme a la cama por la noche. Estamos llenos de comienzos y finales, a cada segundo.

Tal vez es mejor si narro con más detenimiento.

Aziul.

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El pájaro rompe el cascarón, H.H.

Durante los pasados días he estado releyendo un libro que es importante por mí por dos razones. La primera razón es porque este libro me impulsó a leer libros más filosóficos y ambiguos, e incluso a autores que no me hubiera atrevido a leer antes de él; y la segunda razón es porque fue el primer libro de Hermann Hesse que leí. No he hablado aún de este escritor, pero creo que ya es hora de hacerlo, porque a día de hoy es el autor que más me ha inspirado y que más repercusión ha tenido sobre mí. Podría decir que Hermann Hesse es uno de los escritores de mi vida. Este libro es Demian, con el subtítulo, Historia de la juventud de Emil Sinclair. Me hace gracia pensar que hace dos años, cuando leí por primera vez este libro, pensé haberlo entendido. Nada más lejos de la realidad. Había aprendido y disfrutado mucho, pero no lo había comprendido. Ahora, en esta segunda lectura, por fin he entendido el mensaje de esta obra y no os podéis imaginar lo emocionada que me siento.

No quiero hacer una reseña como tal, porque creo que es una obra que merece la pena leerla uno mismo, por no mencionar que también merece mucho la pena leer a Hermann Hesse. Intentaré hacer pocas menciones de situaciones que se dan en el libro, porque el mensaje es mucho más profundo cuando se entiende por uno mismo.

Emil Sinclair es un niño cuando empieza la obra, un niño que siempre ha estado rodeado de luz, de amor y de la protección de Dios. Pero un día, al salir de clase, se va con unos compañeros, y ellos comparten las fechorías que han realizado. Está de más decir que Sinclair nunca había llevado a cabo ninguna fechoría, pero se inventa una mentira para impresionar a sus compañeros. Esa mentira sigue siendo lo que es, una mentira, pero lo llevará a ser coaccionado por uno de esos compañeros, lo que turbará su conciencia mucho tiempo. Esa es la primera toma de contacto de Sinclair con el mundo oscuro. Más adelante conoce a Demian, un chico misterioso que parece saber muchas cosas sobre este mundo oscuro y, aunque Sinclair intenta alejarse de este chico, la atracción que este ejerce sobre él será mayor, porque la atracción de la maldad es dolorosa, pero adictiva. Hasta ahí lo que contaré sobre la novela en cuanto a argumento.

Quiero pasar ahora a los temas que me han llamado la atención. El primero de todos, el que ya os he expuesto en el argumento, es el contraste entre el bien y el mal. Hesse, por medio de Sinclair, hace una reflexión asombrosa: ¿acaso no vemos sólo la mitad del mundo? Nos fijamos en la parte luminosa del mundo, aquella llena de bondad y tranquilidad, pero no es el mundo real. Para que sea el mundo real, hay que tener en cuenta la otra mitad del mundo, la parte oscura, aquella llena de maldades y vicios. ¿Acaso no somos nosotros mismos la principal fuente de bondad y de maldad en el mundo? ¿Por qué censuramos la parte mala, como si hablar de ella o tenerla en cuenta fuera pecado? Esta pregunta nos lleva al próximo tema: la religión. He de aclarar que Hesse nunca criticó la religión, más bien reflexionó sobre ella, intentó entenderla, intentó encontrar la propia. Hesse tenía mucho respeto hacia la religión, él mismo decía que ninguna religión era mejor que otra, sino que eran diferentes y plenas en sí mismas. Bien, cuando hablamos de Dios, sólo le atribuimos las cosas buenas, es decir, la mitad luminosa del mundo. Pero entonces, ¿no estaría la religión también incompleta, porque censura y castiga la maldad? Aquí es donde tengo que introducir a Abraxas, un dios egipcio, pero que en esta obra tiene la característica de concentrar en su entidad tanto lo divino como lo infernal, es decir, tanto el bien como el mal. La figura de Abraxas es muy importante en esta novela, porque en ella se recogen ambos mundos, es decir, el mundo en su totalidad. Además, este dios concentra en sí mismo tanto la imagen del hombre como de la mujer, dándoles la suprema igualdad. La frase con la que constantemente se hace referencia a Abraxas en el libro es la siguiente: “El pájaro rompe el cascarón. El cascarón es el mundo. Quien quiera nacer, tiene que destruir un mundo. El pájaro vuela hacia Dios. El dios se llama Abraxas.”. Podemos explicar esta frase diciendo que si queremos que algo nuevo nazca, primero hay que destruir lo antiguo. A veces mediante la destrucción, (lo malo), se llega a lo nuevo y lo anhelado, (lo bueno).

Hermann Hesse habla constantemente del crecimiento personal en su obra literaria, y en Demian esto se ve claramente. Sinclair, desde su primer contacto con la maldad del mundo, comienza a desarrollarse, es decir, pasa de ser la persona que le imponen ser a ser la persona que él quiere ser, aunque muchas veces falla. Es más, durante la novela, se repite constantemente que la única manera de llegar a Abraxas es no renunciando a la propia persona: Hay que encontrarse a uno mismo para poder alcanzar a Abraxas. Tal vez incluso nosotros seamos Abraxas porque, a veces tenemos que destruir la imagen que los demás nos imponen, para aceptar la imagen que nosotros mismos nos damos. Estas personas, las que buscan su propio yo, las que quieren llegar a Abraxas, están marcados, tienen un estigma.

Durante la novela se nos muestra toda la evolución de Sinclair a lo largo de su juventud para poder llegar a sí mismo, para poder entenderse y conocerse. Esta evolución está magníficamente contada, y sólo se consigue mediante una serie de personajes que conoce nuestro protagonista a lo largo de este periodo de su vida. No voy a hablar de estos personajes, porque es imposible para mí explicarlos dignamente. Me es imposible hablar incluso de Sinclair y de Demian, pero a ellos, por razones obvias, me veo obligada a hacerles referencia. Son personajes muy bien construidos y creo que sólo se los puede comprender a través de la lectura minuciosa de esta obra.

Necesitaba mencionar esta obra y dedicarle una entrada entera, pero insuficiente, debido a que Demian es el claro reflejo de nosotros mismos. Todos nosotros somos Sinclair. Nos encontramos en un mundo, perdidos, intentando encontrarnos, conocernos. De eso se trata la vida, de ir poco a poco almacenando experiencias, memorias y reflexiones, con el fin algún día de llegar a nuestra propia persona, de llegar a Abraxas.

El cascarón está rompiéndose.

Aziul.

{010619}

Hace justo una semana desde que cumplí uno de mis mayores sueños. El sábado pasado asistí junto a unas amigas al primer (y espero que no último) concierto de una banda surcoreana que he seguido desde hace ya casi cuatro años, BTS. La experiencia que me llevé de este viaje, porque fuimos a Londres, creo que nunca podré dejar de emocionarme al recordarla. Pasé unos días increíbles visitando esta ciudad con unas personas a las que quiero muchísimo. Pasaron muchas cosas pero, ante todo, nos divertimos y fue muy estimulante salir de nuestra zona de confort. Soy una persona que le cuesta hacerse a los cambios así que, al principio, me costaba creer lo bien que estaba asimilando viajar a otro país sin saber absolutamente nada. Ahora, aunque ya he vuelto a mi día a día, hay una emoción enorme dentro de mí que me hace esperar con ansias la próxima oportunidad para aventurarme a un mundo que no conozco, pero que me encantaría conocer.

Mentiría si no reconociera que los días previos a nuestra partida tenía un miedo abismal, mientras mi mente me hacía pensar en todas las cosas malas que podrían suceder si tan solo una cosa se torciera. Pero, hubo cosas que se torcieron o que no salieron tan bien como esperábamos y, aun así, el viaje no dejó de ser increíble. Soy una persona bastante perfeccionista pero, poco a poco, estoy aprendiendo a disfrutar de los errores, porque cuando las cosas salen mal también conducen a cosas buenas. Este viaje fue increíble y estoy segura de que no lo olvidaré.

En cuanto a BTS, se me hace difícil explicar bien mis sentimientos. Desde que conocí a estos chicos he pasado por momentos duros y tenerlos a mi lado ha sido un gran apoyo. Su música siempre ha logrado calmarme, enseñarme cosas. Su música siempre ha estado a mi lado, en los momentos en los que no cabía más felicidad dentro de mí y en los momentos en los que no podía más. Siempre han sido mi refugio. Parece una tontería, pero si pudiera expresar tan sólo la mitad de todo lo que siento hacia ellos, (la gratitud, el amor, el orgullo, …), lo haría. Sólo puedo decir que me han ayudado mucho a través de las letras de sus canciones, a través de sus cálidos corazones y a través de su gran trabajo, inspirándome cada día a ser una mejor versión de mí misma. Verlos en vivo ha sido un sueño que nunca me permití soñar. Explico esto, siempre he vivido en mi imaginación y siempre he dejado que mi corazón fuera quien decidiera mi rumbo. Mi imaginación siempre crea situaciones imaginarias sin pedir permiso, pero nunca se atrevió a imaginarme en uno de sus conciertos. La posibilidad de asistir a uno de ellos me parecía tan sumamente improbable que no quería torturarme a mí misma con la dulzura de la esperanza. Pero tampoco me importa, porque mi corazón decidió que tenía que ir a ese concierto, que tenía que cumplir al menos este sueño. Al acabar 2018, me prometí que cumpliría uno de mis sueños, no sé si el que tenía en mente entonces se cumplirá este año o el siguiente, pero al menos no me he defraudado a mí misma y he logrado cumplir uno de ellos. Estando frente a ellos, mientras mis ojos seguían sin creerse que lo hubiera conseguido, supe que en el 2019 ya había ganado. Es curioso, ¿no? Como un solo día puede cambiar tu vida para siempre, como puede cambiarte a ti.

Volviendo a lo de la imaginación, me encanta usarla para crear diferentes escenarios y situaciones que, posiblemente, nunca se vayan a dar en la realidad. Mucha gente cuando me conoce elogia mi imaginación, y es uno de los elogios que más me gusta recibir, pues creo que no es ningún secreto que soy una escritora que aspira a convertirse en autora pronto. El caso es que, amo la imaginación, el poder de crear algo totalmente nuevo y propio. Poder crear personas, mundos, lugares, etc. Pero ese viaje me hizo darme cuenta de que la imaginación, por muy increíble que sea, nunca podrá producirme reacciones reales. Por mucho que hubiera imaginado Londres, nunca podría haberme imaginado la emoción y la felicidad que sentí al estar allí de verdad y mucho menos la gratitud que sentí hacia las dos maravillosas personas que me acompañaban. A su vez, por mucho que me hubiera imaginado el concierto en los días anteriores a él, nunca podría haberme imaginado el temblor de mis manos, las mariposas de mi estómago, las lágrimas que surgieron de mis ojos… Hay cosas que son necesarias vivirlas para poder llegar a sentir su completa esencia. Esos días que estuve en Londres, no pude dejar de sentirme como si estuviera soñando, como si todo hubiera sido producto de mi imaginación. Los días posteriores, al volver a casa, seguí sintiéndome igual. Aún creo que fue demasiado bueno para ser real. Pero sabía y sé que fue real, porque las emociones que sentía también eran muy reales, y las que sigo sintiendo a día de hoy también me lo demuestran.

Después del concierto, me sentí devastada por un enorme cúmulo de sentimientos. Días después de él seguí llorando, porque la realidad a veces es tan mala o, en mi caso, tan buena que parece irreal. Llorar es sólo la muestra de que algo es real. Nunca en mi vida he llorado tanto debido a la felicidad que me envolvía, y deseé llevar a cabo cientos de cosas nuevas después de ese día. Cumplir este sueño me ha motivado de una manera increíble y me ha impulsado a querer cumplir muchos más. Sé que sólo podré cumplir más sueños con esfuerzo y trabajo duro, pero estoy totalmente dispuesta a ello. Quiero disfrutar del proceso, que me sorprenda, y cuando llegue el momento de volver a cumplir un sueño, quiero poder llorar tanto como ahora de la alegría.

Nunca me he arrepentido de las decisiones que ha ido tomando mi corazón. Me alegro de que haya elegido mi vocación y que esta me haya llevado a las personas tan maravillosas que actualmente me rodean, me alegro de que decidiera arriesgarse en tantas ocasiones y me alegro de que haya elegido a BTS para que fueran y sigan siendo las personas que más me inspiran día a día. Nunca podré dejar de estar agradecida con ellos, porque parte de quién soy ahora, es debido al apoyo que me han transmitido durante años enteros a través de sus canciones. Y de verdad que aún no puedo creerme lo feliz que soy ahora mismo.

Por último, me gustaría haceros algunas preguntas para que reflexionéis sobre ellas, ni siquiera hace falta que os deis una respuesta ahora, pero buscadla. BTS hizo que me preguntara estas cosas, que me planteara la vida de otra manera. ¿Quiénes sois? ¿Qué queréis conseguir? ¿Es mejor no arriesgarse e ir por la vía cómoda y segura o es mejor arriesgarse y conseguir cumplir vuestro más anhelado sueño? ¿Cuál es vuestro nombre? No aquel que os dan al nacer ni el que os da la gente de vuestro alrededor, sino el que os dais vosotros mismos. ¿Cuál es vuestra verdadera cara, aquella que no os atrevéis a mostrarle a nadie? ¿Sois felices? ¿Queréis a alguien? ¿Os queréis a vosotros mismos? ¿Qué es lo que os hace emocionaros? ¿Qué es lo que os motiva? ¿Qué os da miedo? ¿Cuáles son vuestros pensamientos? ¿Y vuestros sentimientos? Hablad con vosotros mismos, comprendeos, conoceros. ¿Quiénes sois?

Aziul.