Vacío

¿Alguna vez habéis tenido la necesidad de desaparecer? No porque algo vaya mal, sino porque la cantidad de cosas que sientes se reúnen en tu interior como un grupo de chiquillos buscando divertirse. Lo único que la diversión aquí es hacer que te plantees todo: tu vida, tu existencia, tus sueños, tus miedos e incluso tu propia persona. ¿Alguna vez os habéis puesto tristes sin ningún motivo aparente? Simplemente te sientas, fijas tu mirada en un punto determinado y de repente sientes como la primera lágrima se escurre por tu mejilla. Y sabes que la primera lágrima es la más peligrosa, porque detrás de ella aparecerán muchas más. Entonces lloras y sientes cómo tu corazón se encoge cada vez más y te preguntas por qué, por qué estás llorando, si eres feliz.

Después de tanto tiempo, sinceramente creo que las personas somos un poco adictas al sufrimiento. Si no sufrimos, nos sentimos incompletos y buscamos una manera de completar esa carencia interna que nos carcome. Antes creía que se podía llorar sin razón y que, tal vez, te podías poner triste en un momento determinado y descargarte a través del llanto. Alguien me dijo que nunca se llora sin razón, y otra persona me dijo que cualquier razón que te hiciese llorar, por estúpida que pareciera, era importante. Ahora creo que nadie llora si es feliz. Puedes llorar de la felicidad, no voy en contra de eso, pero no cuando te sientas, fijas tu mirada en un punto determinado y de repente la primera lágrima se escurre por tu mejilla.

Además, cabe decir que yo soy bastante intensa. Entonces los sentimientos me afectan con una intensidad abrumadora, aunque lo he empezado a controlar. Sin embargo, hay momentos como este, en el que no hay nada que vaya mal, pero me siento vacía. Uno de los miedos más comunes entre las personas es el de quedarse a solas consigo mismas. No soy una excepción, he aprendido a lidiar conmigo misma, pero siempre hay momentos de debilidad. Este es uno de ellos. Y aquí es cuando me percato de los muchos rostros que tenemos las personas. No necesariamente estamos mintiendo a nadie, simplemente mostramos una cara u otra dependiendo del momento y de la persona. Es cuando estás solo cuando las máscaras desaparecen y te ves, indefenso.

Llevo unas semanas sintiéndome extraña, tal vez llevo más pero no me he dado cuenta. Cuando me siento y no hago nada, suelo pensar que me gustaría que todos los sentimientos y todos los pensamientos desaparecieran y se transformaran en otra persona. Es entonces cuando comprendo que nunca podré dejar de ser yo. Antes me atormentaba, ahora ya no. Ahora no me importa ser yo, pero deseo protegerme. Son esos momentos los que me hacen ponerme a escribir. Cada uno tendrá su manera de protegerse, la mía es esta. Invento un personaje y lo desarrollo, hago que mis sentimientos se conviertan en suyos, permito que haga lo que quiera con mis pensamientos, que los haga propios, que los cambie. Puede hacer lo que quiera, pero no ser yo. Esta es mi manera de ser otra persona, mi manera de protegerme cuando los sentimientos me asfixian. Sé que estoy atrapada en mi cuerpo, como todas las personas lo están en el suyo, pero siento que sólo así puedo desaparecer, ser otro, curar las heridas. Todos necesitamos huir alguna vez de nosotros mismos, y cada uno tiene su propia huida. Mi escapatoria es esta. Necesito ser palabras, porque ser persona, en ocasiones, es demasiado duro.

Aziul.

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