Un día nací y cientos de voces a mi alrededor me hicieron sentir incompleta, vacía, insuficiente. Mis ojos perdieron su brillo y mi sonrisa se volvió forzada, imitando un modelo perfecto de lo que debía ser. Cambié mi forma de ser y mis gustos para ser con exactitud lo que me habían dicho que fuera. Me dejé acariciar por bocas de poco valor y caí en manos mentirosas. Permití que me observaran con lascivo deseo y que me trataran como porcelana. Les concedí el inmenso poder de meterse en mi cabeza y por ellos di la espalda a mis verdaderos anhelos. Ignoré mis pensamientos y los convertí en cenizas que quemaban por dentro. Odié mi ser y detesté querer ser de otra manera. Me sentía sucia, por querer ser quien realmente era; me sentí débil, porque no podía acallar mi voz interna; me sentí estafadora, por no poder llenar las expectativas…

Y un día conocí la verdad…

Había más como yo.

Las habían destruido hasta hacerlas suyas. Ellas creían que no podían tener una opinión propia, consideraban sus gustos meras estupideces y su alma inferior. Habían oído durante tanto tiempo que no eran suficientes, que al final no lo fueron. Me sentí reflejada, mientras un profundo dolor me atravesaba como una estaca.

No era yo, ni eran ellas, era lo que nos habían metido en la cabeza. No éramos suficientes, porque nos habíamos dejado manipular por todas aquellas voces que nos llamaban inferiores. No éramos suficientes porque creíamos signo de debilidad enfrentar nuestro propio rostro…

No éramos suficientes porque… ¡Pero lo somos!

(Siento mis dedos entrelazarse con muchos ajenos)

Estaban equivocados, somos más que suficientes. Tenemos el poder de mover el mundo y de llegar a donde nuestra voluntad nos lleve. Somos fuertes, valientes e inteligentes y no necesitamos la aprobación de nadie para ser. Somos nuestras y sólo nuestras. Y nuestra voz seguirá resonando siempre porque, cuando yo me vaya, habrá otras que griten, como otras gritaron cuando yo no estaba.

Nunca volveremos a callar porque ya no nos tienen atadas. Y gritaremos, gritaremos todos los días de nuestras vidas demostrando al mundo que ser perfectas es sinónimo de fealdad y que ser nosotras es el mejor regalo que nos hemos hecho.

(Aún oigo a veces las voces intentando hacerme sentir incompleta… Se oyen lejanas, opacadas por otras, las de mis hermanas… Y sonrío, porque hoy ya no estoy sola.).

Aziul.

Imagen de jarmoluk, sacada de Canva.