Hace bastante tiempo que no escribo una reseña y es que siempre me da un poco de miedo no hacerle justicia al libro del que quiero hablar, pero me apetecía mucho hablar un poco de Circe, la novela de Madeline Miller. Desde que me enteré de su existencia, tuve muchas ganas de leerlo, pero tengo una lista infinita de libros pendientes, así que no planeaba realizar su lectura en estos momentos. Por circunstancias de la vida (oportunidad quizás), compré el libro y lo leí en poco tiempo. A partir de ahí, me he dedicado a darle vueltas a la idea de si escribir o no una reseña, ya que la mitología es algo de lo que debes estar un poco informado para hablar sobre ella. Así que a eso me he dedicado antes de ponerme ante la hoja en blanco.

No sé cuántos de vosotros sabéis de mitología, tampoco sé cuánto sabéis. Seguramente muchos sabréis mucho más que yo, y otros sabréis menos. No importa realmente, intentaré explicar un poco todos los episodios mitológicos que toque, para que sea clara la reseña. Empecemos por quién es Circe. Cualquiera que no se haya interesado mucho en esta figura y que sepa un poco de la Odisea, podrá decir que Circe es la bruja a la que Odiseo se enfrenta en la isla de Eea, debido a que esta había hechizado a sus compañeros de tripulación, convirtiéndolos en cerdos. Yo misma sólo tenía esta escasa información sobre Circe cuando comencé la novela de Madeline Miller. Claro que esta fue la razón principal de que me interesara por este libro. Y es que siempre nos presentan a Circe como la temible bruja que hechizó a los compañeros de Odiseo, pero que, sin embargo, cayó bajo los encantos de Odiseo y se enamoró de él. Quizás otros de vosotros la conozcáis por haber convertido a la ninfa Escila en un monstruo de varias cabezas que devoraba a los navegantes que se acercaban a ella, y que lo hizo por celos, ya que estaba enamorada de Glauco, mientras este amaba a Escila. O, tal vez, la conozcáis por la leyenda de los Argonautas, donde purifica a Jasón y a su sobrina Medea tras haber robado el Vellocino de oro a Eetes, hermano de Circe y padre de Medea.

Circe es hija de Helios (la personificación del Sol) y de la ninfa Perse, y es hermana de Eetes, quien guardaba el Vellocino de oro antes mencionado; de Pasífae, también hechicera, que se casa con Minos, convirtiéndose en reina de Creta. Cabe mencionar también que es la madre de Ariadna y del famoso Minotauro; y de Perses, del que no se sabe mucho. Antes de continuar, vuelvo al Minotauro para contar un poco la leyenda, por si alguien la desconoce. El Minotauro nació con cuerpo de hombre y cabeza de toro y con grandes ansias de saciar el hambre con carne humana. Debido a ello, Dédalo construye un gran laberinto en la isla de Creta para mantenerlo encerrado allí. Así, cada nueve años, Atenas debía enviar a catorce jóvenes (siete hombres y siete mujeres) para servir de alimento al Minotauro. Durante años se llevó a cabo este procedimiento. Sin embargo, Teseo, príncipe de Atenas, decide ir él mismo a Creta, como uno de los jóvenes que serviría de alimento para el Minotauro, con el fin de darle muerte. Allí, Ariadna se enamora de él y decide ayudarlo para que salga con vida del laberinto. Así, le entrega un hilo rojo para que, tras matar al Minotauro, encuentre la salida. Este episodio de la mitología se cuenta en esta novela desde una perspectiva algo diferente (sin alterarla), por eso es importante mencionarla. Y ya que hemos mencionado a Dédalo, debemos recordar que este arquitecto tan famoso era padre de Ícaro, quien da nombre a otra leyenda famosa de la mitología. Dédalo e Ícaro no podían salir por mar de la isla de Creta, debido a que el rey Minos tenía muy vigilados a los bracos que salían o entraban a la isla, y no permitía la partida a Dédalo. Sin embargo, Dédalo se las ingenió para construir alas, tanto para él como para su hijo. Ambos escaparon de la isla gracias a estas alas, pero Ícaro ascendió demasiado y el sol comenzó a derretir la cera de sus alas, haciendo que cayera al mar, dando fin a su vida. Este episodio también se menciona en la novela.

Como habéis observado, Circe no trata únicamente la historia de esta hechicera, sino que hace mención a episodios distintos de la mitología. Eso sí, todos tienen algo que ver con la historia o, más bien, la vida de Circe. Debo aclarar que también hay varias perspectivas de la vida de Circe, todas ellas válidas, pero yo me voy a fijar en la que sigue este libro. La novela comienza con el nacimiento de Circe, primera hija de Helios y Perse. Se la describe como una ninfa no tan hermosa como lo sería su hermana Pasífae y, además, bastante curiosa. Por tanto, sufre el desprecio de toda la gente que hay a su alrededor desde que es pequeña. La novela cuenta varios episodios de su niñez y su juventud hasta que, finalmente, confiesa sus poderes ante Helios. De sus hermanos, no era la única capaz de realizar hechizos, pero sí es la única que lo admite. Por esto, es desterrada y confinada en la isla de Eea por decisión de Zeus. En su soledad, comienza su aprendizaje sobre todas las plantas de Eea y sus funciones, comenzando a crear distintas pócimas. Es verdad que su fuerte siempre ha sido la transformación, pero no sus poderes no se centran sólo en eso. Así, cuando los navegantes comienzan a llegar a su isla, ya tiene el suficiente conocimiento y dominio sobre las plantas como para transformarlos en animales. En el caso de los compañeros de Odiseo, serán cerdos.

No quiero contar más porque arruinaría la historia a esas personas a las que les interesa leerlo, pero me gustaría mencionar ciertas cosas que me han gustado mucho de esta novela. Primero, he de decir, que su objetivo es lo que a mí me hizo ansiar su lectura. La novela es contada desde el punto de vista personal de Circe, ella es la narradora de esta historia. Nos da razones de por qué hace lo que hace y nos involucra con sus sentimientos y pensamientos, que habremos experimentado todos nosotros a lo largo de nuestra vida. Otro aspecto que a mí me agrada mucho es el hecho de poder conocer la historia de Circe más allá del límite de la hechicera que se enamora de Odiseo durante el regreso del héroe a su casa, Ítaca. Aclaro también que no todos los acontecimientos son puramente mitológicos, hay algunos que son inventados. Sin embargo, con esto no quiero decir que la novela no sea fiel a la mitología y a la historia de Circe. De hecho lo es, y mucho. Los dos siguientes aspectos que quiero destacar están entrelazados: la lectura es muy amena y, tanto la narración como los diálogos, están muy bien construidos, por lo que no es una novela difícil de leer. A su vez, me atrevo a decir que incluso quien apenas sabe de mitología puede leer este libro, porque se explican de forma muy clara los episodios o leyendas mitológicas que aparecen en él. De todas formas, personalmente, aconsejaría al lector un cierto conocimiento mitológico o, al menos, de lo que ocurre en la guerra de Troya y el viaje de Odiseo posteriormente, así es más probable disfrutar de su lectura.

Circe nos muestra una mujer valiente que, después de ser pisoteada tantas veces, se levanta más poderosa que nunca para luchar por sí misma y por lo que quiere. No es una bruja sin corazón y no debería quedarse sólo como eso. Además, su comportamiento tiene un cierto matiz feminista que la hace mucho más atractiva y valiente. Aclaro que la novela, desde mi punto de vista, no es feminista. Es una lectura que estoy segura de que muchos vais a disfrutar, porque se aprende mucho, sin mencionar las grandes reflexiones que posee. A cada página, el lector crecerá con Circe y comprenderá sus decisiones.

Quizás Circe no es como la novela la pinta, pero quizás tampoco lo es como la pinta la mitología, la Odisea de Homero o las Metamorfosis de Ovidio. ¿Qué más da? Al fin y al cabo, cada persona se decantará por la perspectiva que más justa le parezca. A mí esta perspectiva me parece fantástica y, sin duda, me quedo con ella. Me gustaría decir muchas cosas más, pero no puedo hacerlo sin destriparos la historia y, sinceramente, prefiero que sea Circe quien os la cuente.

Aziul.