La constante búsqueda de lo ensoñado me persigue, mientras yo persigo la nada, que es más cálida y más segura…

A veces es como si algo dentro se hubiera marchitado y siento la agonía del intentar recomponerse.

Piezas perfectamente hechas la una para la otra que no encajan,

sueños que son vida y vida siendo sueños.

Pensamientos quebrados que se mantienen sujetos a la mente, recordando, recordando…

Mareo, mareo por no saber el camino y mareo, por ese sentimiento oscuro que atrofia los pulmones.

¿Y mañana? ¿Será igual? ¿Seguiré sintiendo mi cuerpo como un trapo sucio y desgastado?

Seré alguna vez la imagen que creo. ¿Seré alguna vez la imagen que…? ¿Seré?

El reflejo cristalino me atormenta. No me reconozco en él.

Y ese lago que fluye en mis adentros cuando escribo, recupera el aliento de mi ser.

Las espinas y los pétalos caen, no sé cuál es más veloz que quien…

Pero en el suelo se unen, se entrelazan y quizás, esa es la constelación de mis adentros.

Ni ella, ni yo, ni tú. Todas.

 

Las piezas siguen sin encajar, pero adhieren una imagen extraña.

La del ayer, la del hoy, la del mañana.

Volveré, como las hojas a las ramas de los árboles,

con mi color cambiando mientras el tiempo me devora.

Aziul.

Imagen sacada de Pinterest.